Resumen
El palacio se construyó hacia el 1900 a. C., se rehízo tras un terremoto dos siglos después y quedó abandonado hacia el 1350 a. C. Evans reconstruyó columnas, escaleras y techos para mostrar cómo se habían sostenido las ruinas, cosa que los arqueólogos siguen discutiendo; sin ello el sitio se leería como un campo de cimientos, y con ello no siempre se distingue lo minoico de lo eduardiano. Todos los frescos del recinto son copias y los originales están en el Museo Arqueológico de Heraclión.
Lo más destacado
Conviene ver el museo de Heraclión el mismo día, y a ser posible antes, para que los frescos y la cerámica que aquí se encuentran como copias ya signifiquen algo. La sala del trono, la gran escalera y los almacenes con sus enormes pithoi son las tres cosas que hay que buscar. Lo mejor es ir a la apertura: el sitio casi no tiene sombra y los grupos de autocar llegan a media mañana.