Resumen

Los Caballeros gobernaron Rodas como un estado cruzado durante dos siglos y dejaron la Calle de los Caballeros, una vía adoquinada y recta flanqueada por las posadas de sus lenguas nacionales, y el hospital que hoy es el museo arqueológico. Solimán tomó la ciudad en 1522 tras un asedio de seis meses y dejó salir a la guarnición; los otomanos añadieron después las mezquitas, los hamanes y los balcones de madera que dan a los callejones su segunda capa. La administración italiana restauró buena parte en los años treinta, a veces inventando lo que no podía documentar.

Lo más destacado

Conviene recorrer la Calle de los Caballeros temprano, antes de que lleguen los grupos de crucero del puerto comercial. El foso seco es un parque público y la mejor manera de leer las fortificaciones: se entra por la puerta de d’Amboise y se sale cerca de la puerta de la Virgen. El museo arqueológico, en la sala de enfermos de los Caballeros, guarda la Afrodita desgastada por el mar que se sacó de las aguas de Rodas en 1929, la estatua que Lawrence Durrell llamó la Venus marina.