Resumen
El diseño es un recorrido antes que un edificio: los peregrinos caminan cada terraza en el sentido de las agujas del reloj leyendo relieves que ascienden del deseo mundano a la vida del Buda y a los círculos abiertos y sin adorno de la cima, donde setenta y dos budas sentados ocupan estupas perforadas. Quedó abandonado cuando Java se volvió al islam, se comunicó al gobierno colonial en 1814, lo restauraron la UNESCO e Indonesia entre 1975 y 1982, y lo dañó un atentado en 1985. Desde 2022 hay un tope diario de personas admitidas en las terrazas altas.
Lo más destacado
Conviene reservar el turno de terraza con antelación si se quiere subir por encima de la base: es un cupo aparte, va con guía y exige las sandalias de fibra que se entregan en la puerta para proteger la piedra. Los relieves se leen en el sentido de las agujas del reloj desde la escalera este, y dos vueltas completas a las galerías bajas son el mínimo para que el relato se entienda. El amanecer se vende desde la colina de Setumbu, fuera del recinto, y desde dentro con un suplemento.