Resumen

Abreviada a menudo como Jogja, Yogyakarta es una región especial gobernada por su sultán, y conserva las artes y los modales de la corte javanesa con más fuerza que ningún otro sitio. El palacio amurallado, o kraton, sigue en el corazón de la ciudad, rodeado de talleres de batik, plateros y el bullicio de la calle Malioboro. Más allá de la ciudad, la llanura fértil y los volcanes albergan los conjuntos de templos que atraen viajeros de todo el mundo.

Lo más destacado

Borobudur, el enorme monumento budista del siglo IX, está mejor al amanecer, cuando la bruma cubre la llanura, y el hinduista Prambanan levanta cerca sus torres afiladas. En la ciudad, el kraton del sultán y el palacio de agua de Taman Sari muestran la vida antigua de la corte, y la calle Malioboro es el sitio para el batik y la comida callejera. El cono humeante del monte Merapi se alza al norte, recordatorio de una tierra volcánica.