Resumen
Lo que queda es un valle poco profundo de cimientos con unos pocos edificios enteros entre ellos, y los enteros sobrevivieron por haberse convertido: la Curia Julia, donde se reunía el senado, está intacta porque en 630 pasó a ser iglesia. La Vía Sacra lo recorre de un extremo al otro, entre el templo de Saturno que guardaba el tesoro, la casa de las Vestales y los arcos de Tito y de Septimio Severo. Leerlo exige un plano; sin él es un campo de piedras.
Lo más destacado
Conviene empezar por el extremo del arco de Tito y bajar, que es la dirección de un triunfo y deja el Capitolio de frente. Subir al Palatino, por encima, da la vista sobre el Foro entero, va incluido en la misma entrada y está mucho más vacío. La Curia está abierta y merece entrar: es el único interior romano de aquí que conserva sus muros y su suelo.