Resumen
Nicola Salvi ganó el encargo en 1732 y murió antes de que se terminara; Giuseppe Pannini lo completó treinta años después. El agua sigue llegando por el canal antiguo, y por eso la fuente está donde está y no donde luciría mejor. Las monedas que se echan al pilón se recogen cada noche y van a una organización católica que sostiene bancos de alimentos y albergues en la ciudad; llevárselas es hurto según la ley romana.
Lo más destacado
Conviene venir entre las seis y las ocho de la mañana; hacia las diez el pretil tiene tres filas de gente y sigue así hasta medianoche. La mejor vista es desde las escaleras de la derecha, por encima del grupo de la barandilla. La calle de detrás, Via del Lavatore, todavía tiene un mercado corriente y es donde conviene comer, y no en las terrazas que miran al agua.