Resumen

Roma lleva su pasado en la superficie: ruinas antiguas, palacios renacentistas e iglesias barrocas se apiñan en una capital viva de casi tres millones de habitantes. El centro es compacto y está hecho para caminarlo, desde el núcleo antiguo en torno al Foro hasta las plazas barrocas y el río, con la Ciudad del Vaticano, independiente, en la orilla oeste. Es calurosa y concurrida en verano, y sus placeres son tanto la fuente, el café y el plato de pasta como los grandes monumentos.

Lo más destacado

El Coliseo y el Foro Romano trazan la ciudad antigua, y el Panteón, con su cúpula, sigue casi intacto en pleno centro. Al otro lado del Tíber, la Ciudad del Vaticano guarda la basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina de los Museos Vaticanos, mientras la Fontana di Trevi y la escalinata de la plaza de España concentran a la gente. Un paseo por el Trastévere y las plazas, con un plato de carbonara de por medio, completa la jornada romana.