Resumen
Los frescos se pintaron entre 1338 y 1339 para la sala donde se reunían los Nueve, y son un argumento político antes que una decoración: en una pared, una ciudad y un campo bien gobernados, prósperos y en plena faena; en la otra, la tiranía, con los campos quemados y las calles vacías. Son la pintura de paisaje más antigua que se conserva en el arte occidental de un lugar real e identificable. El resto del edificio es el museo cívico, con la Maestà de Simone Martini en la sala contigua.
Lo más destacado
Conviene dedicar veinte minutos a la Sala dei Nove y leer la pared del mal gobierno con tanto cuidado como la del buen gobierno, aunque esté más dañada. La Maestà de Simone Martini, de 1315, está en la sala de al lado y es la otra razón para venir. La entrada es distinta de la de la Torre del Mangia; la combinada cuesta algo menos.