Resumen
Siena emprendió en 1339 una ampliación enorme que habría convertido esto en el crucero de la iglesia más grande del mundo, y la peste de 1348 la detuvo; la nave inacabada sigue en pie junto a la catedral como un muro de arcos abierto al cielo. Dentro, el púlpito de Nicola Pisano de 1268 y la Biblioteca Piccolomini, con frescos de Pinturicchio y sus libros de coro iluminados todavía en su sitio, son las dos cosas que no conviene perderse. El suelo se descubre unos dos meses cada otoño.
Lo más destacado
Vale la pena comprobar si el suelo está descubierto antes de elegir fechas: cambia la visita por completo y el calendario se publica con un año de antelación. El Facciatone, lo alto de ese muro inacabado, se puede subir y da la vista sobre la propia catedral. La entrada combinada cubre la biblioteca, el museo, el baptisterio y la cripta con sus frescos del siglo XIII redescubiertos.