Resumen
El edificio es deliberadamente austero: una nave única y ancha sin naves laterales, un granero de predicación levantado para contener a una multitud que escucha y no a una procesión que avanza. El retrato de Catalina pintado por Andrea Vanni en vida de ella cuelga en una capilla cerca de la entrada y es la única imagen tomada del natural. Su cuerpo está en Roma; Siena obtuvo la cabeza en 1383, lo que era práctica normal para una reliquia de esa importancia y resulta sobrecogedor de ver.
Lo más destacado
La capilla de Santa Catalina está a media nave, en el lado derecho, con frescos de Sodoma sobre su éxtasis y su desmayo. Desde la terraza de la puerta oeste la catedral queda al otro lado del valle a la altura de la vista, y es la mejor vista gratuita de Siena. Su casa, el Santuario de Santa Caterina, está a cinco minutos cuesta abajo.