Resumen

Venecia fue república marítima y potencia comercial durante mil años, y la riqueza de aquella época levantó los palacios, iglesias y plazas que hoy se apiñan en sus islas. El Gran Canal serpentea por el centro como vía principal, cruzado por puentes y recorrido por vaporetti y góndolas, y más allá del núcleo famoso quedan islas y canales traseros más tranquilos. Es una ciudad frágil, concurrida e inolvidable, que se siente mejor temprano y tarde, cuando la visita de un día se disipa.

Lo más destacado

La plaza de San Marcos se abre a la basílica dorada y al Palacio Ducal, con el campanile alzándose sobre la laguna. El Gran Canal y el puente de Rialto trazan la espina de la ciudad, y se ven mejor desde la cubierta de un vaporetto, mientras que las callejuelas de atrás recompensan el simple hecho de perderse. Las islas exteriores de Murano, famosa por el vidrio, y la colorida Burano son una escapada fácil al otro lado de la laguna.