Resumen
El vano único era el argumento de ingeniería: en vez de pilas dentro del canal navegable, un solo arco de veintiocho metros sostenido por doce mil pilotes de madera hincados en el fango, que han aguantado cuatro siglos. Dos hileras de tiendas suben por las rampas hasta un pórtico en lo alto, como desde el principio; los alquileres pagaron el puente. El mercado de la orilla oeste es más antiguo que el puente y sigue vendiendo pescado y verdura cada mañana salvo el domingo.
Lo más destacado
Conviene cruzarlo temprano o tarde; entre las diez y las seis es una multitud que avanza despacio con cámaras. El mercado de Rialto a las siete de la mañana es la otra mitad de la visita y la razón por la que el puente existe. Para fotografiar el puente en sí, la Riva del Vin de abajo o un vaporetto de la línea 1 dan lo que desde el puente no se ve.