Resumen

Un terremoto en 1117 derribó todos los arcos del anillo exterior salvo cuatro, y lo que se ve desde la plaza es sobre todo el segundo muro; las gradas interiores están en buena parte intactas, y por eso sigue funcionando. La acústica no se amplifica, así que una voz desde el escenario llega al último escalón de la grada de piedra. En los entreactos el público enciende velas en las gradas, una costumbre lo bastante antigua como para leerse ya como parte de la función.

Lo más destacado

Conviene tomar los escalones de piedra baratos y no la platea acolchada: es la mitad acústicamente mejor de la sala y la tradición pertenece ahí. Los cojines se alquilan en la entrada y no son opcionales sobre piedra sin sombra. Fuera de temporada la Arena vacía se visita de día con una entrada que cubre también Castelvecchio y el teatro romano.