Resumen

Cangrande II lo construyó para dominar la ciudad y, si hacía falta, para escapar de ella: el puente fortificado sobre el río era una salida privada. La intervención de Scarpa dejó a la vista lo romano, lo medieval, lo napoleónico y lo del periodo fascista, e insertó hormigón y acero para sostener la escultura, sobre todo el Cangrande I ecuestre elevado sobre una losa en voladizo al aire libre. La colección es pintura veronesa del siglo XIV al XVIII.

Lo más destacado

Conviene seguir el recorrido de Scarpa y no el más corto; la secuencia de niveles y aberturas es el argumento que él plantea. La estatua de Cangrande se ve mejor desde la pasarela de abajo y otra vez desde arriba, que es justo para lo que sirve el montaje. Y salir por el puente escalígero, reconstruido desde el río después de 1945 con sus propios ladrillos recuperados.