Resumen

Inari es la deidad del arroz y, por extensión, del comercio, y por eso cada puerta lleva grabados en el dorso el nombre y la fecha de la empresa que la pagó. El santuario data de 711 y la costumbre de donar puertas empezó en el periodo Edo; un torii pequeño cuesta unos cientos de miles de yenes y uno grande varios millones. Las estatuas de zorros del camino son los mensajeros de Inari y suelen llevar en la boca la llave de un granero.

Lo más destacado

Los túneles densos y famosos están en los primeros quince minutos; pasado el cruce de Yotsutsuji, a media subida, el gentío se disuelve casi del todo y el santuario se vuelve una caminata de montaña. El propio Yotsutsuji tiene la mejor vista hacia Kioto. El santuario está abierto toda la noche y nunca cierra, así que una visita a las diez de la noche es posible y es otra cosa por completo.