Resumen

El bosque no es una selva silvestre sino una plantación gestionada, aclarada y cosechada como cualquier otro bambusal, y por eso las cañas están tan parejas. Linda con Tenryu-ji, el templo zen cuyo jardín se trazó en el siglo XIV para tomar prestadas las montañas de detrás, y los dos se visitan juntos. Arashiyama es refugio de la aristocracia de Kioto desde el periodo Heian, y el río Oi de abajo se sigue cruzando por el puente Togetsukyo, en la misma línea que sus antecesores.

Lo más destacado

El sendero es de verdad corto y de verdad concurrido: si se llega antes de las siete, es de uno y de un par de fotógrafos. Conviene entrar por la puerta norte de Tenryu-ji para salir al bambusal por el extremo tranquilo. Vale la pena dejar tiempo para la villa Okochi Sanso, arriba del todo, donde la entrada incluye té y donde no va casi nadie.