Resumen
El barrio creció para atender a los peregrinos del Santuario Yasaka y se convirtió en el centro de la tradición de las geiko y las maiko, que son las palabras que usa Kioto en lugar de geisha. Hanamikoji baja hacia el sur desde Shijo por la calle de casas de té mejor conservada; Shirakawa, al norte, sigue un canal bajo los sauces y es la mitad tranquila. Las mujeres que uno ve apurando el paso al anochecer van a trabajar, y casi todas las personas vestidas de gala a plena luz son turistas que han pagado una sesión de disfraz.
Lo más destacado
Conviene recorrer Shirakawa antes que Hanamikoji si se quiere el barrio sin la multitud; en ambos, la primera hora de la mañana es la mejor. La fotografía está prohibida en las calles privadas con multas anunciadas, y la prohibición existe porque los visitantes bloqueaban portales y tiraban de las mangas. Minami-za, el teatro kabuki del extremo oeste, vende entradas de un solo acto el mismo día.