Resumen

El príncipe Shotoku fundó el templo en 607; aquel primer conjunto ardió en 670 y lo que sobrevive es la reconstrucción, que la dendrocronología ha fechado ya con precisión. Las proporciones son del periodo Asuka y no se parecen a nada posterior: macizas, de aleros anchos, con un éntasis en las columnas que se ha comparado, no sin polémica, con la práctica griega. La galería de tesoros del templo guarda la Kudara Kannon, una figura de alcanfor de dos metros y una esbeltez extraordinaria.

Lo más destacado

Conviene venir entre semana y reservar dos horas: el recinto oeste, la galería de tesoros y el Yumedono octogonal del este son tres paseos distintos. Está a treinta minutos de tren más autobús desde Nara, lo que mantiene lejos a la multitud. No se permite fotografiar dentro de los pabellones, y los interiores son oscuros por diseño: conviene dejar que la vista se acostumbre en lugar de seguir adelante.