Resumen

El emperador Shomu ordenó la estatua tras una época de epidemias y revueltas, y la fundición consumió casi todo el bronce disponible del país; el proyecto estuvo cerca de arruinar al Estado, que es parte de la razón por la que la capital se marchó de Nara poco después. El pabellón ardió dos veces en guerras civiles y el actual es el tercero. Detrás de la estatua, un pilar tiene en la base un agujero del tamaño, se dice, de la fosa nasal del Buda, y los niños se cuelan por él para tener suerte.

Lo más destacado

Vale la pena subir a Nigatsu-do, por encima del pabellón principal: su galería da la mejor vista de Nara y casi nadie sube. El Gran Buda se ve mejor temprano, antes de que lleguen los grupos escolares en autobús. La puerta Nandaimon del acceso guarda dos guardianes de ocho metros tallados por el taller de Unkei en 1203, en 69 días documentados.