Resumen
La calle fue el barrio de los teatros de Osaka y después el de los restaurantes, y los enormes carteles mecánicos son una tradición local antes que una ocurrencia reciente: el cangrejo lleva trepando por esa fachada desde 1960. El corredor de Glico, encendido por primera vez en 1935, va por su sexta versión, y la multitud que lo fotografía desde el puente de Ebisu es ya un elemento fijo. Comer de pie en una barra es lo normal aquí y es como está pensada la calle.
Lo más destacado
Hay que comer takoyaki en un puesto y okonomiyaki en una barra, y contar con hacer cola para ambas cosas a cualquier hora. El paseo del canal, por debajo del nivel de la calle, es más tranquilo y pasa bajo todos los puentes. Conviene venir de noche: los carteles son el motivo y de día están apagados.