Resumen

El príncipe Shotoku lo fundó tras una victoria que atribuyó a los cuatro reyes celestiales, y el templo se ha reconstruido al menos siete veces, la última en 1963 en hormigón tras el bombardeo de 1945. Eso suena a pérdida y no lo es del todo: el plan, las proporciones y la secuencia se conservan exactos, de modo que sigue siendo la ilustración más clara de lo que era un templo del siglo VI. El jardín de detrás del pabellón principal es un superviviente poco común, trazado en el periodo Edo.

Lo más destacado

Conviene recorrer el eje central en orden —puerta, pagoda, pabellón principal—, que es como está pensado para leerse y que es raro en Japón, donde los templos posteriores se extienden a lo ancho. Los días veintiuno y veintidós de cada mes un gran mercadillo llena el recinto. La casa del tesoro es pequeña y guarda objetos ligados a Shotoku, que es la razón de que el templo exista.