Resumen
El formato en aspa no es exclusivo de Japón, pero este es el que se convirtió en imagen del país, con la ayuda de las pantallas de tres de sus lados y de la densidad de la estación que tiene detrás. El cruce funciona porque el ciclo del semáforo es corto y la multitud se organiza sola en carriles; quedarse quieto en el centro es lo único que lo rompe. Hachiko, la estatua del perro que esperó nueve años a su dueño muerto, está del lado de la estación y es el punto de encuentro por defecto de la ciudad.
Lo más destacado
Conviene mirarlo desde arriba y no solo cruzarlo: el Starbucks del Tsutaya, la plataforma gratuita del nivel bajo de Shibuya Sky y la pasarela de la segunda planta de la estación caen todos justo encima. Vale la pena venir de noche, cuando las pantallas ponen la luz. Cruzarlo con una maleta en hora punta no hace amigos: mejor el paso subterráneo.