Resumen
El edificio empezó en 1785 como casa de verano de un virrey, pasó a ser el colegio militar y en 1847 fue tomado por tropas estadounidenses: los cadetes que murieron defendiéndolo se recuerdan abajo como los Niños Héroes. Maximiliano lo reformó como palacio y trazó el bulevar hoy llamado Reforma para cabalgar del castillo al centro. Los presidentes vivieron aquí hasta 1939, cuando Cárdenas lo entregó a la nación como museo.
Lo más destacado
El alcázar de la planta alta conserva amueblados los aposentos imperiales, y la terraza mira Reforma abajo por la línea que trazó Maximiliano. Dentro del museo, los murales de Siqueiros y de O’Gorman son lo más potente de la colección. El cerro está dentro del bosque de Chapultepec, donde también está el museo de antropología, así que los dos componen una jornada completa.