Resumen
La casa se conserva como casa: su estudio con la silla de ruedas ante el caballete, la cama con el espejo encima con el que se pintaba a sí misma, la cocina con sus ollas de barro. Un baño sellado se abrió en 2004 después de cincuenta años y entregó su ropa, sus medicinas y sus corsés, algunos expuestos hoy en una construcción anexa. Rivera y Kahlo la llevaron además como casa política: Trotski se alojó aquí en 1937, y la cocina todavía lleva sus nombres en azulejo.
Lo más destacado
Conviene reservar por internet con días de antelación; la entrada es por horario y la fila sin entrada se agota con frecuencia. Coyoacán alrededor es un pueblo colonial absorbido por la ciudad y merece una hora propia por el mercado y la plaza. El cercano museo Diego Rivera Anahuacalli, de piedra volcánica y hecho para su colección prehispánica, entra en una entrada combinada y está casi vacío.