Resumen

Eso es lo que lo hace insólito: es obra mudéjar, técnica y ornamento islámicos hechos para una corte católica dos siglos después de la toma de Sevilla. El Patio de las Doncellas lleva inscripciones en árabe que alaban a un soberano cristiano. Reyes posteriores añadieron un palacio gótico, salas renacentistas y la Casa de Contratación, desde la que se administró el comercio con América. Los jardines alcanzan siete hectáreas de terrazas, albercas y naranjos.

Lo más destacado

Conviene reservar por internet y tomar un turno temprano: los patios son pequeños y a media mañana la cola de fuera es de una hora. Si están abiertos, merece la pena pagar el suplemento del cuarto real alto: se visita en grupos guiados reducidos y nunca hay aglomeración. A los jardines hay que darles tanto tiempo como al palacio; la Galería del Grutesco, junto a la muralla, es el sitio más fresco de Sevilla en julio.