Resumen
A orillas del Guadalquivir, en el sur, Sevilla se enriqueció como puerto del comercio español con América, y esa riqueza levantó su gran catedral y sus palacios. Es una ciudad calurosa y apasionada de callejuelas antiguas, plazas con olor a azahar y una tradición flamenca profunda, en su punto más intenso durante la Semana Santa y la feria de primavera. El calor aprieta en pleno verano, pero la primavera y el otoño son espléndidos, y los placeres son los monumentos, las tapas y la vida de las plazas al caer la tarde.
Lo más destacado
La catedral, la iglesia gótica más grande del mundo, se alza junto a la Giralda, antiguo alminar de una mezquita. El Real Alcázar es un palacio musulmán y mudéjar deslumbrante con jardines célebres, y la semicircular Plaza de España es un alarde de pabellones de azulejo. El viejo barrio de Santa Cruz, la ribera y los locales flamencos de Triana llenan las noches.