Resumen
En tiempos del califato fue una de las ciudades más grandes y cultas del mundo; hoy Córdoba es una ciudad andaluza más tranquila cuyo pasado sobrevive en sus monumentos. En su centro está la Mezquita, un vasto bosque de arcos de dovelas alternas con una catedral renacentista construida dentro, Patrimonio Mundial igual que el casco histórico que la rodea. Las callejuelas encaladas de la antigua judería, cargadas de flores, están en su mejor momento durante la fiesta de los patios de mayo, y el calor del verano aquí es de los más duros de España.
Lo más destacado
La Mezquita-Catedral, con sus cientos de arcos rojos y blancos y la catedral surgiendo en medio, es uno de los edificios más notables del mundo. Las calles de la judería llevan hasta la sinagoga y hasta los patios floridos que la ciudad abre cada mayo. El puente romano sobre el Guadalquivir y los jardines del Alcázar completan una jornada en la vieja capital califal.