Resumen

El templo data de la década de 1370 y guardaba una reliquia del Buda en un prang central que después se derrumbó; las ruinas son ladrillo despojado de su estuco y con las imágenes decapitadas, que es el aspecto que tiene un saqueo dos siglos y medio después. Nadie sabe cómo llegó la cabeza al árbol: lo más probable es que quedara donde cayó y que la higuera creciera alrededor. Arrodillarse para la fotografía es obligatorio, porque la cabeza del visitante no debe quedar por encima de la del Buda.

Lo más destacado

La cabeza está señalizada y hay cola; el encargado indica que hay que agacharse, y la norma es una cortesía que no cuesta nada. El resto del recinto es más tranquilo y mejor de lo que la cola hace pensar: las filas de budas decapitados junto al muro este dicen más sobre 1767 que cualquier panel. La bicicleta es la manera adecuada de cubrir el parque histórico.