Resumen

Extendida a lo largo del río Chao Phraya, Bangkok pasó de ser una ciudad comercial surcada de canales a una metrópoli de más de diez millones de habitantes, calurosa, húmeda y siempre en movimiento. La vieja isla real reúne los templos y palacios más suntuosos, mientras que los barrios nuevos acumulan centros comerciales, azoteas con bares y un tren elevado por encima del tráfico. Es una ciudad de contrastes y de sentidos, y se aprovecha mejor en barco, a pie por los mercados y sobre platos interminables de comida callejera.

Lo más destacado

El Gran Palacio y el templo del Buda Esmeralda son el corazón ceremonial, cerca del Buda reclinado de Wat Pho y, al otro lado del río, de la aguja de Wat Arun. Las embarcaciones recorren el río y los viejos canales, y los mercados —Chatuchak el fin de semana, los flotantes en las afueras— son una experiencia en sí mismos. La comida callejera, los bares de azotea y las excursiones a Ayutthaya completan una estancia.