Resumen
Fundada en el siglo XIV sobre una isla entre tres ríos, Ayutthaya llegó a ser una de las ciudades más grandes y ricas del mundo antes de que un ejército birmano la arrasara. Lo que queda —torres de ladrillo, filas de budas decapitados y la célebre cabeza de piedra envuelta en las raíces de un árbol— es hoy un parque arqueológico Patrimonio de la Humanidad, repartido por la ciudad moderna. Es una excursión cómoda de un día desde Bangkok, o de una noche, y se recorre mejor temprano en bicicleta, antes de que apriete el calor.
Lo más destacado
Wat Mahathat guarda la famosa cabeza de Buda entre las raíces de una higuera, y Wat Phra Si Sanphet conserva tres chedis reales restaurados en hilera. Wat Chaiwatthanaram levanta sus prangs de estilo jemer junto al río y está en su mejor momento al atardecer. Bicicletas y barcas enlazan las ruinas, y un crucero fluvial devuelve a Bangkok entre templos y aldeas.