Resumen
La torre alcanzó su altura actual con Rama III, en la década de 1840, sobre una estupa menor de época de Ayutthaya. Lo interesante es el revestimiento: fragmentos de tazas y platos llegados en juncos chinos, compuestos en forma de flores por toda la superficie, y por eso la torre cambia de color con la luz en lugar de mantenerse dorada. Una restauración terminada en 2017 le quitó décadas de suciedad y provocó quejas de que había quedado demasiado blanca, cosa que fue cierta hasta que el clima la devolvió a su tono.
Lo más destacado
Se cruza en el transbordador de tres bahts desde el muelle de Tha Tien, junto a Wat Pho; la llegada desde el agua es como estaba pensado ver el templo. Las escaleras empinadas del prang están abiertas hasta una terraza intermedia y los peldaños son altos: la subida es lo memorable. Vale la pena volver al atardecer y mirarlo desde la orilla de Bangkok, que es la vista de la moneda de diez bahts.