Resumen

Rama III reconstruyó el templo en la década de 1830 como una universidad pública, cubriendo sus muros con paneles grabados sobre medicina, historia, literatura y astrología: un plan de estudios en piedra para quienes no podían asistir a una escuela, hoy inscrito en el registro Memoria del Mundo de la UNESCO. La escuela de masaje del recinto forma a sus profesionales según una norma nacional y admite visitantes sin reserva. Hay aquí 1.000 imágenes del Buda, más que en ningún otro templo de Tailandia.

Lo más destacado

Vale la pena recorrer el Buda reclinado a lo largo de la espalda y dejar caer monedas en los 108 cuencos del muro: el sonido es lo que importa. Una hora de masaje en la escuela cuesta menos que un taxi al otro lado de la ciudad y la dan estudiantes bajo supervisión. Wat Pho está pegado al Gran Palacio, así que los dos caben en una mañana; conviene dejar Wat Pho para el segundo, cuando ya ha llegado la multitud del palacio.