Resumen
En el golfo de Tonkín, al este de Hanói, la bahía de Ha Long dispersa cerca de dos mil pilares e islotes de caliza coronados de selva sobre un mar amplio y resguardado, uno de los grandes paisajes kársticos del mundo. Casi todos los visitantes la recorren en un crucero con pernoctación a bordo de un junco de estilo tradicional, deslizándose entre las torres, dentro de cuevas y por lagunas tranquilas. Con frecuencia brumosa y de gran atmósfera, es un lugar de paisaje ante todo, al que se llega por carretera desde Hanói y que se combina con las bahías vecinas, más tranquilas.
Lo más destacado
Los cruceros se abren paso entre las islas de caliza hacia cuevas marinas, aldeas flotantes y lagunas escondidas a las que se llega en kayak o en barca de bambú. Las cavernas de la bahía, entre ellas la enorme cueva de Sung Sot, y los miradores a los que se sube desde el agua son lo mejor de una noche a bordo. Las bahías vecinas de Lan Ha y Bai Tu Long, más tranquilas, ofrecen el mismo paisaje con menos embarcaciones.