Qué ocurrió

La Armada debía barrer el canal de la Mancha y escoltar al ejército del duque de Parma desde Flandes hasta Inglaterra. Hostigada canal arriba, dispersada por los brulotes frente a Calais y castigada en Gravelinas, huyó hacia el norte rodeando Escocia e Irlanda, donde las tormentas destruyeron decenas de barcos; entre un tercio y la mitad de la flota no regresó.

Antecedentes

Felipe II gobernaba el mayor imperio de la época y veía en la Inglaterra protestante —que había ejecutado a la católica María Estuardo, reina de Escocia, en 1587, apoyaba la revuelta neerlandesa y había soltado las incursiones de Drake— un Estado hereje y a la vez una amenaza estratégica. El ataque de Drake a Cádiz en 1587 ya había retrasado la flota un año.

Consecuencias

La supervivencia de Inglaterra se convirtió en leyenda isabelina, aunque la guerra con España se prolongó hasta 1604 y armadas posteriores también fracasaron. Vista con distancia, la campaña marcó el punto más alto del imperio español y alimentó la imagen que Inglaterra tenía de sí misma como nación naval protestante.