Resumen

La palabra abarca tanto la banda como el taller estatal que la hacía. Con los fatimíes, las fábricas de tiraz de Egipto en Tinnis, Damieta y otros lugares producían linos inscritos para la corte, y las piezas conservadas se fechan, se nombran y se localizan por su propio texto: el soberano, a veces el funcionario que encargó la tela, a veces el año. Eso convierte los fragmentos de tiraz en documentos históricos insólitamente precisos, y se citan para la cronología mucho más allá de la historia textil.

Cómo se lleva

La banda va en la manga de una túnica, en la parte alta del brazo, donde se ve de frente y de lado y donde un brazo levantado la exhibe. Se teje en la tela con técnica de tapiz o se borda después; la escritura es cúfica en las piezas más antiguas y cursiva en las posteriores. Como el honor está en el texto y no en la prenda, la misma banda inscrita podía trasladarse, y las túnicas gastadas se recortaban conservando la banda.

Historia

La práctica va de los omeyas a los fatimíes y los ayubíes y llega al período mameluco, y se extendió allá donde llegó la ceremonia califal de la túnica de honor: a la España islámica, a Persia, a las cortes selyúcidas, donde la banda del brazo aparece en figuras que nunca vieron El Cairo. Cuando los talleres estatales decayeron, la banda sobrevivió como ornamento, y en la tela posterior son comunes las bandas con aspecto de inscripción y sin texto legible.