Resumen

La túnica se teje con su forma en el telar en lugar de cortarse de una tela: la urdimbre corre de manga a manga, la abertura del cuello se deja como una hendidura en el propio tejido, y lo único que se cose son las costuras de los costados y de las axilas. El adorno se teje a la vez que la tela: dos clavi que bajan desde cada hombro, paneles cuadrados o redondos llamados tabulae y orbiculi en el hombro y en la rodilla, y bandas en los puños y en el bajo, normalmente en lana púrpura sobre lino sin teñir. Las piezas posteriores añaden policromía y figuras: bailarines, cazadores, santos, todo con la misma técnica de tapiz.

Cómo se lleva

Se mete por la cabeza y cae hasta la rodilla o el tobillo, ceñida o suelta, con un manto encima. Como el adorno se coloca ya en el telar, quien la lleva no puede moverlo: los clavi marcan el delantero y la espalda, y una túnica puesta de lado se notaría al instante. Las mangas son anchas y cortas en los ejemplares tempranos y más estrechas y largas después, que es una de las maneras de datar las piezas conservadas cuando no se ha registrado la tumba de la que salieron.

Historia

El tipo abarca del siglo III al siglo X y no se detiene con la conquista árabe de 641: continúan el mismo telar, la misma decoración y a menudo los mismos talleres, con inscripciones en árabe que se suman a las griegas. La excavación decimonónica y un comercio animado de fragmentos los dispersaron por museos de todo el mundo, casi siempre recortados de la prenda como paneles decorativos, y por eso buena parte de lo que sobrevive es un medallón sin túnica.