Resumen

El Imperio Antiguo duró de h. 2686 a h. 2181 a. C., a lo largo de las dinastías III a VI, con la capital en Menfis. La realeza estaba fuertemente centralizada y se apoyaba en una burocracia extensa.

Hitos principales

La pirámide escalonada de Zoser en Saqqara (dinastía III, h. 2650 a. C.), atribuida a Imhotep, está entre los primeros grandes edificios monumentales de piedra. En la dinastía IV se alzaron las pirámides de Guiza de Keops, Kefrén y Micerinos, junto con la Gran Esfinge, que suele datarse en el reinado de Kefrén. Con la dinastía V el dios solar Ra ganó prominencia y se le honró con templos solares, y los Textos de las Pirámides, inscritos en las pirámides de finales de la dinastía V y de la VI, están entre los textos religiosos más antiguos que se conocen.

Final y transición

El larguísimo reinado de Pepi II en la dinastía VI, el poder creciente de los gobernadores provinciales (nomarcas) y quizá unas crecidas del Nilo insuficientes y la sequía —lo último sigue siendo una hipótesis académica— minaron la autoridad central. Alrededor del 2181 a. C. el Estado se derrumbó y se abrió el Primer período intermedio.