Resumen
El mecanismo de Anticitera es una calculadora mecánica del cielo, en bronce, fechada en general entre los siglos II y I a. C. Unos buceadores de esponjas hallaron sus fragmentos corroídos en 1901 entre la carga de un barco hundido frente a la isla de Anticitera hacia la década del 60 a. C., y las piezas conservadas se guardan en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
Descripción
Unos ochenta fragmentos conservan al menos treinta ruedas dentadas engranadas, esferas y escalas inscritas. Los estudios con rayos X y con tomografía computarizada, sobre todo los del equipo internacional de investigación que trabaja desde la década de 2000, indican que el aparato seguía al sol y a la luna por el zodiaco, predecía los eclipses con el ciclo de Saros, modelaba la velocidad variable de la luna con un engranaje de pasador y ranura, y descontaba los años hasta juegos como los Olímpicos; muchos investigadores sostienen que mostraba además los cinco planetas conocidos en la Antigüedad, aunque esas partes se han perdido en su mayoría. Quién lo construyó y dónde —se han propuesto Rodas, las colonias de Corinto y Pérgamo— sigue sin resolverse.
Historia y legado
La complejidad del mecanismo dejó atónitos a los investigadores: no se conserva nada de una minuciosidad comparable hasta los relojes astronómicos de la Europa medieval, más de mil años después. Reconfiguró la comprensión de la ingeniería y de la astronomía griegas antiguas, al mostrar que los estudiosos del mundo helenístico podían convertir la teoría geométrica de los planetas en engranajes de precisión.