Resumen

El período helenístico en Grecia abarca del 323 al 146 a. C., de la muerte de Alejandro a la conquista de Roma. A lo largo de la era, los reinos de los sucesores —los Ptolomeos en Egipto, los Seléucidas en Asia y los Antigónidas en Macedonia— se disputaron Grecia. La polis siguió viva bajo reyes y ligas, y las ligas Aquea y Etolia destacaron como ensayos federales.

Hitos principales

El centro de gravedad de la cultura se desplazó a Alejandría y a las demás capitales reales, sede de la famosa Biblioteca y del Museo. Atenas, sin embargo, siguió siendo la capital de la filosofía: el Jardín de Epicuro y la Estoa de Zenón —cuna del estoicismo— surgieron junto a la vieja Academia y al Liceo. El griego koiné se convirtió en la lengua común desde el Mediterráneo hasta Asia Central, y sería después la lengua del Nuevo Testamento. La ciencia floreció en el mundo griego en general, en figuras como Euclides, Arquímedes y Eratóstenes.

Final y transición

Las guerras de Macedonia con Roma, iniciadas en el 214 a. C., terminaron en la derrota de Pidna, en el 168 a. C. En el 146 a. C., Roma aplastó a la Liga Aquea y destruyó Corinto, el final convencional de la independencia griega. El término helenístico, acuñado por el historiador decimonónico Droysen, marca la fusión de la cultura griega con Oriente: el mundo que heredó Roma.