Resumen

La plaza de Naqsh-e Yahán, que significa imagen del mundo, es la monumental plaza central de Isfahán. Se trazó entre 1598 y 1629, después de que Abás I trasladara allí la capital safávida y se propusiera hacer de la ciudad un escaparate de su imperio.

Descripción

La plaza es un rectángulo de unos 560 por 160 metros, enmarcado por arcadas continuas de dos plantas. Cuatro obras maestras se miran de un lado a otro: la mezquita del Sah al sur, la delicadamente alicatada mezquita de Sheij Lotfollah al este, el palacio de Ali Qapu al oeste y la puerta de Qeysarie, que da al Gran Bazar, al norte. Las porterías de piedra de los partidos de polo que en su día se jugaban ante el sah siguen en pie en ambos extremos.

Historia y legado

La plaza sirvió de escenario de la ceremonia de Estado safávida, de los mercados y de los juegos, y ató la vida real, la religiosa y la comercial en una sola composición. Se inscribió en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco en 1979, entre los primeros sitios de Irán y, tras la revolución de aquel año, se rebautizó oficialmente plaza del Imán, el nombre de uso corriente en Irán hoy. Sigue siendo la pieza central de Isfahán y de la arquitectura safávida.