Resumen
El templo que tenían detrás lo derribó un terremoto y después se explotó como cantera; la excavación lo viene recuperando desde 1998, y hoy hay más estatuaria en pie en el campo de más allá. Un terremoto del año 27 a. C. agrietó el coloso norte, que a partir de entonces emitía al amanecer un sonido que viajeros griegos y romanos venían a escuchar y que bautizaron con el nombre de Memnón. Unas reparaciones romanas de hacia el año 199 lo silenciaron.
Lo más destacado
No hay entrada ni verja: las estatuas están al borde de la carretera y llevan diez minutos. Vale la pena leer los grafitis griegos y latinos que los turistas antiguos grabaron en las piernas. Conviene parar aquí al entrar en la orilla oeste, con la primera luz, cuando la piedra toma color.