Resumen
Situada en la Bahía de los Ángeles, entre los Alpes y el Mediterráneo, Niza pasó siglos bajo Saboya y solo se hizo francesa en 1860, y esa mezcla todavía se nota en su cocina y en sus fachadas ocres. La ciudad combina un casco antiguo denso con una retícula del siglo XIX construida para los visitantes de invierno, y el mar nunca queda lejos. Cálida, luminosa y bien comunicada, funciona a la vez como destino y como base para el resto de la Riviera.
Lo más destacado
El Paseo de los Ingleses recorre toda la bahía, y el casco antiguo concentra mercados, iglesias barrocas y la subida a la Colina del Castillo por la vista. Hay museos dedicados a Matisse y a Chagall, que trabajaron con la luz de esta costa, mientras que el mercado diario de flores y alimentos llena el Cours Saleya. Las excursiones de un día llegan a Mónaco, a los pueblos de las colinas y a los destinos de Cannes y Antibes por la costa.