Resumen
La montaña pasa apenas de los dos mil metros y ha entrado en erupción repetidamente en época moderna, la última vez en 2019, cuando una columna de ceniza cerró el sitio durante semanas. Kawah Ratu, el cráter de la reina, es el que está al final de la carretera: un ancho cuenco gris con fumarolas de azufre y un lago que cambia de color. El acceso depende de las lecturas de gas, y la oficina de vulcanología cierra el borde sin avisar cuando suben.
Lo más destacado
Conviene ir temprano, antes de que llegue la nube y antes que los autocares: la carretera suele estar despejada a las nueve y cerrada por la niebla a las once. Hay que consultar el nivel de alerta esa misma mañana, y contar con que los vendedores y los guías espontáneos del borde pueden ser insistentes. Las aguas termales de Ciater, al pie de la montaña, son la segunda mitad habitual de esta excursión.