Resumen
El monumento se construyó para dar un centro a la nueva república, y la plaza que lo rodea sigue siendo donde Yakarta celebra lo que quiere que el país vea. La base alberga un museo de historia cuyos dioramas van de la prehistoria a la independencia, y la Sala de la Independencia, que guarda el texto original de la proclamación de 1945 y reproduce una grabación de Sukarno leyéndola. Hay un mirador a ciento quince metros.
Lo más destacado
El ascensor al mirador sube unas pocas decenas de personas por viaje y los fines de semana la fila es toda la visita: conviene ir una mañana entre semana. Los dioramas merecen más tiempo del que se les da, porque son el relato que un Estado hace de su propia historia, y eso se lee en lugar de ojearse. La plaza abre antes que el monumento, y cruzarla al amanecer es cuando Yakarta está más fresca.