Resumen
La Compañía trazó la ciudad sobre canales como una urbe neerlandesa, cosa que en el trópico crió mosquitos antes que comercio, y hacia 1800 los ricos se habían mudado al sur, a terreno más alto. El ayuntamiento de 1710 de la plaza es hoy el Museo de Historia de Yakarta, con las celdas de la prisión de debajo abiertas al público. El Museo del Wayang y el de Bellas Artes y Cerámica lo miran de frente, y el cañón Si Jagur reposa en la propia plaza, todavía objeto de superstición local.
Lo más destacado
La plaza está mejor a última hora de la tarde, cuando se llena de familias y salen las bicicletas rosas de alquiler. Vale la pena caminar diez minutos al norte hasta Sunda Kelapa, donde las goletas pinisi de madera siguen cargando a mano en el viejo puerto. El Café Batavia, en la planta alta de la plaza, es un interior de época colonial en el que se puede estar sentado por el precio de un café.