Resumen

Taira no Kiyomori le dio su forma actual en 1168, y los corredores están entablados con huecos entre las tablas para que la marea que sube pase entre ellas en lugar de levantarlas. El torii se sostiene por su propio peso, sin cimentación, gracias a la masa de sus pilares y a las piedras cargadas dentro del travesaño. Hasta hace poco la gente común no podía pisar Miyajima y se acercaba en barca a través del torii; los enterramientos en la isla siguen sin permitirse.

Lo más destacado

Hay que mirar la tabla de mareas antes de elegir la hora: la marea alta hace flotar el santuario y la baja permite caminar hasta el torii, y ambas merecen la pena pero son visitas distintas. Si se puede, conviene dormir aquí: los excursionistas se van en los últimos transbordadores y la isla se vacía. El teleférico del monte Misen da el mar Interior, y bajar a pie por el bosque primario lleva alrededor de hora y media.