Resumen
El 6 de agosto de 1945 la primera bomba atómica usada en una guerra destruyó el centro de Hiroshima; la ciudad que se levantó de las ruinas hizo de la memoria y del alegato por la paz su misión permanente. Hoy es una ciudad amplia y verde sobre un delta fluvial, con avenidas anchas y el Parque Memorial de la Paz trazados sobre el terreno reconstruido. Se viene por los monumentos y por la historia, y uno se queda por una ciudad cálida, por su propio estilo de okonomiyaki y por el santuario insular que tiene enfrente.
Lo más destacado
El Parque Memorial de la Paz guarda la Cúpula de la Bomba Atómica, dejada en pie como testigo, junto con el museo y el cenotafio que cuentan la historia con cuidado sobrio. Un tren corto y un transbordador llevan a la isla de Miyajima, donde el gran torii bermellón del Santuario de Itsukushima parece flotar con la marea alta. El okonomiyaki al estilo de Hiroshima, montado en capas con fideos, es el plato local que hay que buscar.