Resumen

El jardín sobrevivió como idea antes que como lugar: la bomba lo quemó todo y cientos de personas que huyeron hasta aquí murieron en sus praderas, donde más tarde una excavación encontró una fosa común. Un ginkgo, un eucalipto y unos pocos árboles más lo resistieron y están señalados; forman parte de los árboles supervivientes, los hibakujumoku, que la ciudad tiene catalogados. El jardín restaurado sigue el trazado original, con un camino que rodea el estanque y diez puentes pequeños.

Lo más destacado

Conviene recorrer el circuito en el sentido de las agujas del reloj, que es como se despliega la composición: cada recodo está pensado para abrir una vista distinta del mismo estanque. La casa de té sirve matcha con vistas al agua por unos cientos de yenes. Queda a diez minutos a pie del Parque de la Paz y es el sitio natural para sentarse después.