Resumen

La tauromaquia aquí se reduce hoy a unas pocas fechas de agosto durante la feria, y el edificio se usa por lo demás para conciertos y alberga un museo taurino. La asistencia en España lleva años cayendo; Canarias la prohibió en 1991, y la prohibición catalana de 2010 fue anulada por el Tribunal Constitucional en 2016, aunque desde entonces no se ha celebrado allí ninguna corrida. La plaza de Málaga está en activo, y conviene que quien la visite sepa a qué está comprando una entrada. La estructura en sí, de hierro y ladrillo, es un buen ejemplo de arquitectura industrial española del siglo XIX.

Lo más destacado

La vista desde Gibralfaro es la razón por la que la plaza aparece en casi todos los recorridos, y no cuesta nada. El museo del interior repasa la historia y los nombres propios de la plaza, y abre los días sin evento. Quien esté pensando en ir a una corrida haría bien en leer antes qué ocurre: se matan seis toros en una tarde, y eso es el acto, no un incidente dentro de él.