Resumen

Picasso se marchó de Málaga a los diez años y no volvió, pero en 1953 le dijo a un amigo que quería que su obra se mostrara aquí; el museo tardó cincuenta años en cuajar. La colección es familiar y no se formó comprando, de modo que es fuerte en la obra privada y experimental —cerámica, apuntes, retratos de Olga y de Jacqueline— más que en los lienzos famosos. En el sótano se exponen restos fenicios y romanos aparecidos bajo el palacio.

Lo más destacado

Conviene ver la excavación del sótano al salir: el palacio se asienta sobre una muralla fenicia y una factoría romana de salazones. La casa natal, en la plaza de la Merced, tiene entrada aparte, queda a diez minutos y es pequeña pero vale la pena. El patio del palacio es de acceso libre y un sitio fresco donde sentarse.